Beneficios y Avances del Estado de Guerrero

El mandato de Cuellar en el estado terminó el día 30 de marzo de 1881 y el 1º de abril asumió el cargo de gobernador el ya de sobra mencionado Gral. Diego Álvarez, solo que esta vez el estado avanzó durante su gobierno. Durante su administración nuestra entidad recibió los primeros beneficios tecnológicos descubiertos durante ese siglo. La mayoría de las poblaciones de Guerrero comenzaron a utilizar el servicio telegráfico, mismo que fue instalado en el estado por la compañía de J.H. Bunnell Land & Co. New York.

También se elaboró el proyecto del sistema telefónico, estudio que fue realizado por el Sr. Guillermo Téllez, en el mes de octubre del mismo año el servicio para Iguala fue el siguiente: 2 bocinas $20.00 pesos, un campanario $50.00, un computador $30.00, dando un total de $100.00 y el costo para toda la red planeada para todas las poblaciones de Guerrero, en la fabulosa cantidad de $25,983.27 cts. En el año de 1882 los tamarindos de la plaza de Armas de Iguala cumplían medio siglo, y al igual que la puerta de Alcalá: “ahí estaban, viendo pasar el tiempo”.

En el año de 1883 se inauguró el puente de la calzada que conduciría a la estación ferroviaria de Iguala, colocando la primera piedra del edificio en el que funcionarían sus oficinas, e inmediatamente después se realizó la primera llamada telefónica de larga distancia realizada a la capital del estado.

El 1º de diciembre de 1884 el Gral. Porfirio Díaz vuelve a tomar posesión como presidente de la republica ante el honorable congreso de la unión. Durante este periodo presidencial consiguió la aprobación de una enmienda a la constitución que permitía la sucesión de mandatos presidenciales, con lo que logró permanecer en el poder durante 30 años.

El 1º de abril toma el gobierno del estado el Gral. Francisco O. Arce. En 1887 Arce es acusado por la legislatura local o “Gran Jurado” por malversación del erario (es decir, mal manejo del tesoro publico), pero el 2 de abril sale absuelto y el 1º de abril de 1989 Arce toma nuevamente el poder del estado. A finales del siglo XIX Iguala fue descrita, al igual que otras ciudades importantes del país, por Manuel Rivera Cambas, en la obra “México pintoresco, Artístico y monumental”, estudio que se realizó en pleno apogeo de la dictadura porfirista. Gracias a esta obra y su autor podemos conocer que a finales del referido siglo:

“…Las industrias de Iguala, después del maíz, son: la cría de ganado de cerdo, la elaboración del jabón y el comercio de ropa, abarrotes y tabaco labrado; se han establecido algunos telares para frazadas y otros lienzos de clase corriente. Puede considerarse como un ramo de industria local la cosecha del tamarindo, que es muy abundante, pues de cada árbol se recogen al año de cuarenta a sesenta arrobas y a veces hasta cien, siendo el precio ordinario cinco reales arroba…Situada Iguala en la parte plana del distrito de su nombre, es en el mismo la población más central. En sus llanuras abunda la piedra suelta pequeña, rodada, que hace muy molesto el transito; allí crecen el espino blanco, el tehuistle y en los cerros el tepehuaje, brasil y cacahuananche, granadillo y quiebra-hacha. Los caminos son los mejores del distrito, por pasar en terreno plano y ser el limite de la municipalidad para el camino carretero de Acapulco…” 42

Ya para 1892, el ferrocarril llegaba hasta la “venta de los amates” en la estación ferroviaria y estaba por concluirse el puente sobre el gran cañón de la mano, y ya recorrían desde dicho cañón hasta Iguala pequeñas plataformas, las cuales eran conocidas por la muchedumbre como “cucarachas”, reduciendo los viajes hasta la capital de la republica, que normalmente se hacían en tres días con sus noches en carrozas, a un solo día que se hacia en estos carros improvisados.

En 1895, había en toda la nación tan solo diez zonas militares, cada una con su división de infantería, Iguala tenía el honor de albergar la zona militar del sur, cuya jurisdicción abarcaba los estados de Morelos y Guerrero. Durante estos años se impulsó mucho al ejercito mexicano y la guardia de los “rurales”, ya que don Porfirio quería hacer valer la justicia, y sólo de esta manera logró hacer la “Paz porfiriana” una realidad, ya que la política era “mantener el orden y la paz” y “matar en caliente” a todo aquel que se sorprendiera haciendo algo indebido, es por eso que los rurales eran temidos, especialmente por los abigeos, tan comunes en aquellos tiempos.

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