El Benemérito de la Patria

Al frente de sus fuerzas llegó Álvarez el día 1º de octubre a Cuernavaca, y al día siguiente en esta misma ciudad expidió un manifiesto a la nación en el que hacía viva y patética reseña del origen y atentados de la dictadura Santa-Annista, de la revolución que había provocado y de las diversas maniobras a las que había recurrido el partido conservador para convertir en provecho suyo el triunfo del movimiento de Ayutla. Inmediatamente después nombró la junta de representantes que habían de elegir el presidente interino de la republica. Quedó electo como presidente de la republica el Gral. Álvarez por una mayoría de trece votos.

A Iguala le costó trabajo reponerse de los destrozos causados por Santa Anna, pero la gente Igualteca, tan unida como siempre, puso todo su empeño y lograron restablecerse. El día 20 de noviembre de 1855, el Gral. Juan N. Álvarez lanzó un manifiesto a los pueblos cultos de Europa y América, documento elaborado en Iguala en el cual expresa los ideales que le valieron el titulo de “Benemérito de la patria”. Según consta en el archivo parroquial, la Iglesia de San Francisco quedó casi concluida en el mes de marzo de 1856, y en ese mismo año abrió sus puertas al público. El 5 de febrero de 1857, se proclamó la primera constitución política de los Estados Unidos Mexicanos.

Iguala fue sometida los primeros días de Julio por el Gral. Juan Vicario; tomando las plazas de Tepecoacuilco y Cocula. El 30 de octubre el Gral. Miguel Negrete atacó el poblado de Iguala y las tropas de Vicario respondieron valerosamente y de la mejor manera que se pudo, sin embargo perdieron la batalla y se vieron en la penosa obligación de huir, tomando por camino de salida la cuesta de Platanillo.

Para el mes de noviembre los liberales ya tenían dominado todo el estado, así que el 3 de diciembre se autonombró gobernador el Gral. Vicente Jiménez, estableciendo la capital en la ciudad de Tixtla.

En 1858 sube al poder de la republica Don Félix Zuloaga, quien siendo conservador apoya a los de su bando poniendo como gobernador del estado al Gral. Juan Vicario.

  Gral. Juan N. Alvarez, primer gobernador del estado de Guerrero, defensor de los ideales insurgentes y presidente de México en 1855.

Dicho General inmediatamente volvió a tomar en armas las ciudades de Taxco e Iguala, dejando como jefe de la plaza general de Iguala a Ortiz de la Peña, en esta ciudad tamarindera se establece el nuevo gobierno, así que es declarada capital del estado por segunda ocasión. Posteriormente toma el gobierno del estado el Gral. Jiménez por parte de los liberales, quien dejó como gobernador interino a Don Mariano Nava el día primero de junio, ya que el Gral. Jiménez deseaba combatir personalmente al Gral. Vicario y sus tropas, los cuales fueron derrotados en el “Bonete”, al este de la ciudad de Iguala.

El día 10 de marzo de 1859, vino a estas tierras del sur personalmente el Gral. Félix Zuloaga, armando la guerra en un desesperado intento por aplacar a los liberales, quienes gracias a la bravura y valor del Gral. Eutiminio Pinzón resultaron triunfadores en aquel encuentro de guerra. Zuloaga se retiró el 3 de abril y se llevó una desagradable sorpresa al saber que el Gral. Miguel Miramón y Mejía, que era presidente interino lo había traicionado, ya que aprovechando su ausencia tomó el poder.

El día 25 de Junio el Gral. Jiménez volvió a ocupar su puesto de gobernador ya que la mayoría de las plazas del estado se encontraban en manos de su gente: los liberales. Sin embargo, no fue sino hasta el 10 de septiembre que la plaza de Iguala fue tomada en armas por este grupo. En este año se promulgó la Ley Orgánica del Registro Civil, en la cual se establecía la inscripción oficial para consignar los actos del estado civil de las personas. Con esta nueva reglamentación se dejaron de enterrar personas en el atrio del templo de San Francisco, que hasta esa fecha fue el panteón de la ciudad, y éste se reubicó en el poniente de la ciudad, en la calzada de Guadalupe, aproximadamente a 200 metros de las vías del tren.

En el año de 1860 da inicio la primera persecución religiosa en el estado, y el 8 de abril, el párroco de Iguala Don Feliciano María Pérez, cayó preso a manos del coronel Cornelio Pillado, lo llevaron a Acapulco y lo tuvieron cautivo en el fuerte de San Diego, posteriormente lo expulsaron de esta hermosa nación, México. En el mes de diciembre Juan vicario toma de nuevo la plaza de Taxco y la de Iguala, la razón por la que los liberales y conservadores se disputaban tanto las mismas plazas era porque estas eran dos de las municipalidades más importantes del estado.

El día 28 del mismo mes se celebró una junta con los militares de más alto rango del partido conservador, en la cual se reconoció como único y autentico presidente de la republica al Gral. Félix Zuloaga. En este año Benito Juárez, el benemérito de las Américas y orgullo de nuestra nación mexicana, derrotó a las fuerzas conservadoras y estableció su gobierno en la ciudad de México. En el año de 1861 fue elegido presidente de acuerdo con la constitución, de manera que el 10 de enero de ese año entró de manera triunfal en la ciudad de México, seguido de los constitucionalistas liberales que tan fielmente habían defendido sus ideales.

El día 5 de mayo se crea el temido cuerpo de los “Rurales”, que estaban destinados a proteger los caminos. Aun se tenía la deuda externa, cosa de la que Juárez estaba muy consiente y estaba dispuesto a pagarla, pero el país estaba necesitado y ese dinero debía ser utilizado, así que Juárez decretó el 17 de mayo que el pago de la deuda se suspendería durante dos años para poder llevar a cabo los arreglos del país, Inglaterra y España eran naciones consideradas e inteligentes, que aceptaron la suspensión del pago durante el tiempo convenido; Francia, sin embargo, era una nación ambiciosa, que ocupando el pretexto de la deuda lanzó un ultimátum, y posteriormente atacó el país.

El 26 de diciembre, siendo gobernador interino del estado el Sr. don Mariano Nava, se decretó que lo correspondiente a la enseñanza escolar en el estado pasaría a cargo de los receptores. Corrían los últimos meses de 1861 cuando Iguala sufrió una época de incertidumbre, miedo y confusión, ya que los Vicarios Carranza y Ortiz de la Peña, tercos y obstinados en desconocer el gobierno de Juárez, no tuvieron mejor ocurrencia que ponerse a asaltar en las inmediaciones de esta ciudad de Iguala, en Teloloapan y en Taxco, ya que según ellos de esta manera iban a sostener la “Causa conservadora” siendo que con estos deplorables actos lo único que daban a entender es que lo que querían conservar era el sufrimiento y la miseria que el país vivía antes de la llegada de Juárez, y según parece estos personajes que se hacían llamar conservadores eran partidarios del dicho que dice que “el fin justifica los medios”. Cuando don Anselmo Torija tomó en sus manos el gobierno del estado, se expidió el decreto que invitaba a la población guerrerense a ocurrir en defensa de la nación, es decir, a formar parte del ejército que acudiría en defensa de nuestra patria cuando un extraño enemigo profanara con sus plantas nuestro suelo mexicano.

En el año de 1862 comenzaron a llegar las tropas del ejercito francés, que en aquel entonces era considerado como el mejor del mundo, Vicario logró ocupar nuevamente la plaza de Iguala, lo cual consiguió gracias al apoyo de José María Cobos y Manuel Gonzáles, de esta manera se estableció en Iguala el centro de operaciones militares de los conservadores en el sur. El día 26 de enero de 1862 se expidió la Bula Grave Minis, y gracias a este documento emitido por Su Santidad el Papa Pio IX, se originó el obispado de Chilapa, encontrándose bajo su jurisdicción nuestro querido templo de San Francisco de Asís.

Fue en el mes de abril de este año que los franceses comenzaron a atacar sin tregua nuestra república mexicana, desconociendo cuanto tratado se les pusiera enfrente, acontecen por estos días heroicas batallas, los mexicanos, movidos por ese fervor patriótico que nos une, derramaron lagrimas y sangre en defensa de nuestro país; y no fue sino hasta el 5 de mayo, cuando se llevó a cabo la más difícil de las batallas, que llegó a la presidencia de la república un telegrama que seguramente hizo rodar algunas lagrimas de alegría: “ Las armas nacionales se han cubierto de gloria”. Al día siguiente tomaba el puesto de gobernador del estado de Guerrero el Gral. Diego Álvarez Benítez.

Los generales Juan Vicario, Manuel Carranza y Abraham Ortiz de la peña, siguiendo los falsos ideales “conservadores” que sólo perjudicarían al país, atacaban desde Iguala a las fuerzas de la república que heroicamente estaban dando su vida por la patria. El 1º de octubre, siendo gobernador del Estado de Guerrero el Sr. Don Diego Álvarez se promulgó la constitución política del estado, siguiendo los principios democráticos y liberales que llevaron a la elaboración de la carta magna de 1857.

El día 7 de julio de 1863, México empieza una nueva etapa dentro de su historia, puesto que un noble de ascendencia europea, traído a México con engaños y falsedades, tomaría en sus manos el gobierno de nuestro país bajo el cargo de emperador. Maximiliano de Habsburgo es quien establece el segundo imperio de México, sin embargo en nuestro país su historia sería trágica. El general días aparece por primera vez en nuestro estado cuando se dirigía a Oaxaca, aprovechando la ocasión el Gral. Ignacio Figueroa le pidió a Porfirio que recuperara la plaza de Taxco – que como ya se ha visto era una de las más disputadas junto con la de Iguala- la cual fue recuperada con éxito el día 29 de octubre, posteriormente el Gral. Porfirio vino a Iguala y el pueblo lo acogió calurosamente, quizá sea esa una de las causas por las que al Gral. le gustó tanto nuestro valle, al grado que aquí tuvo su casa y tanto apoyo nos brindó, como se verá posteriormente a su debido tiempo.

A principios de 1864, siendo Gral. del ejercito conservador Abraham Ortiz de la Peña, dicho ejercito recuperó las plazas de Taxco, Teloloapan, Huitzuco, Tepecoacuilco, Cocula e Iguala.

Carlota y Maximiliano
Carlota y Maximiliano
Fueron nuestros gobernantes durante el segundo imperio de México.

El 12 de junio, el emperador Maximiliano y su señora esposa Doña Carlota entran a la ciudad de México a cumplir con su destino. Los conservadores que acudieron a dar la bienvenida al emperador regresan a Iguala en el mes de julio. El día 2 de agosto se bendice la Iglesia de San Francisco de Asís con los ritos y ceremonias establecidas, sólo que con la honrosa presencia del excelentísimo señor obispo Fray Francisco Ramírez y Gonzáles. Se colocó también el Santo Vía Crucis en los pilares del templo, se administró el sacramento de la confirmación y se bendijeron las banderas del ejercito imperial del sur, comandado por los traidores Ortiz de la peña y Vicario, que como se recordará apoyaron al ejercito francés durante la invasión en México.

Con la llegada del segundo imperio se destinaron también “ embajadores imperiales” siendo el embajador del distrito de Iguala el Sr. Agustín Mora de Bazadre, a quien se le dio la mesa donde se juró y firmó el plan de Iguala con el fin de que se la diera a su majestad el emperador Maximiliano. Esa mesa era el último tesoro que nos quedaba de la independencia en nuestra ciudad, nuestros antecesores cometieron el error de obsequiarlas a personas que seguramente ni siquiera las valoraban, y como afirma el padre Cáceres en el archivo parroquial: “…Seguramente ahora nada de eso existe…” y solo nos ha quedado la historia y el recuerdo. Corría el año de 1865 cuando el emperador, haciendo usó de las facultades que su cargo le otorgaba, lanzó un decreto que dividía al actual estado de Guerrero en dos departamentos imperiales, de esta manera fue que la ciudad de Iguala se transformó en la Sede de la jurisdicción Norte, misma que era gobernada por el Gral. Juan Vicario, que muy extrañamente Después de todas las barbaridades que había cometido en contra del país se une con Don Antonio Taboada y se rebelan contra la monarquía, sin embargo poco o nada pudieron hacer ya que inmediatamente acudió a Iguala el Gral. Manuel Basaine con su tropa quienes derrotaron fácilmente a los insurrectos de Iguala, Taboada fue capturado y remitido a Francia, Vicario huyó Y Don Abraham Ortiz de la Peña, ni tardo ni perezoso, ocupó el cargo de Gobernador del departamento imperial.

En el año de 1866, viendo el gobierno de Francia que Maximiliano no podía unificar su reino, y viendo la Iglesia católica que había decretado la libertad de cultos, se le retiró todo el apoyo que tenía en nuestro país, incluyendo las tropas del ejercito francés y el belga, situación que fue muy provechosa para los mexicanos, quienes inmediatamente se levantaron en armas para instaurar la república.

Fue el 12 de diciembre de este año, que Ignacio Manuel Altamirano, el literato de Tixtla a quien Catalina Pastrana se refiere como “El ultimo Tenochca” derrotó junto con 500 hombres a las tropas de Ortiz de la Peña en el lugar conocido como “Puente de Ixtla”, donde le hizo 300 prisioneros, Derrotado y humillado Ortiz de la Peña acudió a esta ciudad de Iguala donde solicitó las fuerzas de Don Manuel Carranza y Villagrán, las cuales no le fueron de gran ayuda porque fueron derrotadas a la altura de la actual colonia insurgentes por el Gral. Altamirano y sus tropas, que fueron apoyados por las tropas del Gral. Jiménez. Posteriormente a estas batallas Iguala fue ocupada por el ejército liberal. Por estas fechas empieza el actual archivo del registro civil de Iguala.

En esta parte de la ciudad (Col. Insurgentes) el Gral. Ortiz de la Peña fue nuevamente derrotado, esta vez a manos de Ignacio Manuel Altamirano, originario de Tixtla.
Ignacio Manuel Altamirano

Valiente guerrerense que luchó contra el Gral. Ortiz y obtuvo la victoria.

Para 1867, siendo Gobernador el Sr. Don Diego Álvarez Benítez, la totalidad de las tropas liberales radicadas en el estado se concentraron en la ciudad de Iguala, formando un magnánimo ejercito de 2 compañías que marcharon desde esta ciudad hasta la ciudad de puebla para apoyar el sitio que el Gral. Porfirio Díaz había realizado días atrás. Debido a la grandeza del ejército liberal dirigido por la astucia del Gral. Porfirio Díaz Puebla sacó la bandera blanca el día 2 de abril y Maximiliano hizo lo mismo el día 15 de mayo en la ciudad de Querétaro, terminando así el breve imperio que en poco o nada ayudó al país.

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