El 4 de octubre, el congreso de la unión, resolvió validas las elecciones efectuadas en el mes de julio y aprobó que el Gral. DÃÂaz estuviese a cargo de la presidencia del dÃÂa 1º de Diciembre de 1910 al 30 de noviembre de 1916, sin saber que esta era la gota que faltaba para que el vaso se derramara. Este mismo dÃÂa se hizo con mucha alegrÃÂa y regocijo la tradicional fiesta de nuestro Santo Patrono San Francisco de AsÃÂs, con mucha música de viento y una gran celebración.
Cuando por fin se organizaron en el paÃÂs los partidos antirreleccionistas y nacionalistico democrático, dos licenciados cultos que radicaban en Iguala, MatÃÂas Chávez y José Inocente Lugo, se unieron a la causa de Madero, organizando en esta ciudad los grupos que habÃÂan de seguir la revolución. La campaña contra DÃÂaz la inició Madero con la proclama del plan de San Luis, el dÃÂa 20 de noviembre, estallando en la nación el movimiento armado para restaurar la democracia y derrocar al longevo dictador. En el sur la revolución era dirigida principalmente por los hermanos Ambrosio y Rómulo Figueroa, originarios de Huitzuco, el Sr. Arturo Figueroa Uriza – que es descendiente directo de estos héroes revolucionarios – comenta en su libro “Ciudadanos en armasâ€Â
que el Plan de San Luis y otros documentos llegaron a estos comprometidos surianos muy retrasados en tiempo por dificultades inherentes a las comunicaciones y transporte, amén de la resistencia, muy humana, en verdad, que debe haber presentado el portador, adivinando por instinto el peligro si fatalmente era descubierto por los agentes federales.
Procedentes de Huitzuco los Figueroa se entrevistan con Chávez y Lugo aquàen la ciudad de Iguala, acordando importantes planes para levantarse a favor de Madero en el distrito de Hidalgo.
El 1º de enero de 1911 toma la protesta como presidente municipal el Sr. Leopoldo Uribe y como sÃÂndicos los señores: Leopoldo Sánchez, Alfonso Betanzos, Manuel Aburto, Bartolo Uribe, Concepción Lome, JoaquÃÂn Hernández, Pedro López Torreblanca y Aurelio Arciniega Rocha.
Desde este año comenzó a funcionar en el edificio Moronati, el Banco de Morelos, siendo su apoderado el Sr. Ricardo Velasco. En el también se encontraba el banco de Guerrero y ahàmismo se fundó la sociedad de compra y venta de semillas – puesto que una de las principales actividades económicas de Iguala era la agricultura -. El 9 de febrero se abrieron las tiendas comerciales de los señores Miguel Vera y Ramiro Tesillas.
Conociendo el Prefecto polÃÂtico don Vital Escamilla de los levantamientos de armas en Huitzuco, mandó traer al Profr. Figueroa, hombre revolucionario muy culto, para hablar con él.
A las 2 de la tarde del 21 de febrero llegó el Profr. Figueroa al paraje donde se encontraban ocultos Rómulo y Ambrosio, manifestándoles que habÃÂa sido llamado por el Sr. Vital Escamilla, prefecto polÃÂtico de Iguala, el cual le manifestó que ya eran de su conocimiento los hechos causándole ello gran sorpresa; pero que su asombro no tenÃÂa limites al saber la decisión de los Figueroa y vecinos caracterizados que los acompañaban, ya que le constaba que eran personas laboriosas, de conducta intachable y por demás reposadas, y que los invitaba a reconsiderar su actitud presentándose a la mayor brevedad con él, libres de perjuicios y temores, garantizándoles la vida y ofreciéndoles amplias garantÃÂas. Sin embargo se acordó no darle importancia a la “desprestigiada†autoridad de Iguala y que el Profesor Figueroa se concretara a informar que “no le habÃÂa sido posible encontrarlos en ninguna parte, a pesar de las empeñosas búsquedas realizadas.â€Â
Al dÃÂa siguiente el Sr. Gabino Bandera y Mata hizo entrega a los Figueroa del plan de San Luis, que llegaba muy retrasado al territorio sur de la republica, pero que por lo menos habÃÂa llegado.
Teniendo el documento en sus manos, los Figueroa reclutaron gente de los poblados y rancherÃÂas cercanas a Huitzuco incitando a la rebelión de los mineros, siendo la frase más significativa la siguiente:
“…Conciudadanos, no vacileis, pues, un momento, tomad las armas, arrojad del poder a los usurpadores, recobrad vuestros derechos de hombres libres y recordad que nuestros antepasados nos legaron una herencia de gloria que no podemos mancillar. Sed como ellos fueron: invencibles en la guerra, magnánimos en la victoria. ¡ Sufragio efectivo. no reelección !…â€Â
Como los hermanos Figueroa no se presentaron ante el prefecto polÃÂtico de Iguala como él se los habÃÂa pedido, éste ordenó al capitán de los rurales de Iguala, que fueran a Huitzuco a acabar con los problemas, el 28 de febrero tuvo lugar el combate en el que triunfaron los rebeldes, pero por la noche recibieron un ataque sorpresa y se vieron obligados a huir.
Viendo lo ocurrido, el ministerio de guerra y marina ordenó al 2º batallón que se concentrara en la plaza de Iguala, obedeciendo las ordenes llegó y se instalo a mediados de marzo, el prefecto polÃÂtico renunció y su puesto fue ocupado por el Sr. Gustavo Fuentes, en los últimos dÃÂas de marzo corrió por Iguala la noticia de que los licenciados Chávez y Lugo habÃÂan sido detenidos y acusados del cargo de conspiración y de los hechos ocurridos en Huitzuco.
En esos dÃÂas los zapatitas hacÃÂan ya sus estragos en el estado de Morelos, y en sus filas se distinguÃÂan dos Igualtecos por su valor y destreza en el combate: Ignacio Maya DomÃÂnguez y Felipe Barrios Cuevas.
Según la narración de Arturo Figueroa Uriza, Zapata no es el héroe que todos conocemos, ya que mientras Ambrosio mantenÃÂa sus filas controladas y dispuestas a luchar únicamente por su causa y por ningún motivo en beneficio propio; Zapata no podÃÂa controlar a sus filas, y ocasionaban desastres y saqueos sin justificación a donde quiera que llegaban, estos hechos, aunados a los chismes que algunos revolucionaros se encargaron de correr, hicieron de Zapata y Ambrosio enemigos mortales.
El 25 de abril, don Damián Flores renuncia del cargo de gobernador, tomando el puesto el Lic. Silvano Saavedra.
El gobierno federal habÃÂa concedido amnistÃÂa a todos los sublevados, pero las fuerzas de los Figueroa, que ya se habÃÂan hecho fuertes nuevamente en Huitzuco, la rechazaron, exigiendo la renuncia del Gral. DÃÂaz y pidiendo la plaza de Iguala.
El 2 de mayo se encontraban los Figueroa con mil hombres y se dirigÃÂan rumbo a Tepecoacuilco, pero al llegar al paraje de el “Platanillo†próximo a Iguala, encontraron la grata sorpresa de que el ayuntamiento de esa ciudad, en masa, habÃÂa ido con el fin de saludar a los Figueroa, atención que mucho agradecieron por inusitada. En este mismo lugar se apartaron los emisarios designados con anterioridad para trasladarse a Iguala, que a saber son: los coroneles Guillermo GarcÃÂa Aragón y Andrés Castrejón, el mayor Daniel Cuellar y el capitán JoaquÃÂn Berdejo, acompañados ahora, fortuitamente, del ayuntamiento, y el resto de la columna prosiguió hacia Tepecoacuilco.
Más tarde se incorpora en las cercanÃÂas de la laguna de Tuxpan, una fuerza de doscientos hombres comandada por Gregorio Vicario y Giles Bahena. En el lomerÃÂo inmediato a dicha laguna se une una tercera y más numerosa columna al mando de Leovigildo ÃÂlvarez y Jesús H. Salgado, compuesta de ochocientos terracalenteños procedentes de Teloloapan, plaza que habÃÂan tomado dos semanas antes.
El Gral. Figueroa resolvió que se comenzaran a distribuir campamentos. Ordenó que en Tuxpan se estableciera el coronel Miranda con sus doscientos hombres; en Tlaxmalac Gregorio Vicario con igual numero y el resto continuara a Tepecoacuilco.
Fracasadas las negociaciones de paz, el Gral. DÃÂaz lanza un manifiesto a la nación explicando por qué se negaba a abandonar la presidencia, y Madero a su vez, ordena el ataque a ciudad Juárez.
Los revolucionarios de Figueroa, por su parte, activan los preparativos para asediar la plaza de Iguala, cabecera del municipio del mismo nombre y del distrito de Hidalgo.










